¿QUÉ VIENE?

SEAN OSMIN HAMUD RUIZ

ORONDA

Confieso que soy un optimista irredento. No al extremo, pero sí confiado en ese pequeño espacio que llamamos conciencia.

Quise pensar que ante la brutal realidad que nos aplasta, habría al menos un guiño a alguna reflexión o frase que hiciera pensar en un ajuste, una corrección. Pero nada.

No me cabe la menor duda de que el ego es el peor consejero y el peor enemigo de esa vocecita interior que quiere seamos buenos. En su columna “Traficantes de halagos”, publicada en El País, Irene Vallejo nos regala unas líneas imperdibles: “Responsabilizarse es serio y tedioso; tiene más gracia atesorar medallas, coleccionar aplausos y atribuirse logros legendarios”. Palabras más que pertinentes.

Rotundamente me niego a creer que no cuente con los datos reales, con la información fehaciente, sobre todo porque cualquiera podemos consultar la fuente de datos oficiales.

Por ejemplo, habló del récord registrado en el dato de la inversión extranjera directa, más de 23 mil millones de dólares. Pero la realidad es que, de ese monto, la mayoría tuvo que ver con utilidades de las empresas que decidieron reinvertir y la nueva inversión decreció casi un 8 %.

La disminución del 33% de los homicidios dolosos diarios contrastan brutalmente con el 83% de incremento en el rubro de “otros atentados contra la vida” y un aumento del 35% de desapariciones, según datos de México Evalúa.

Celebró el fortalecimiento del salario mínimo y el pequeño porcentaje de población desocupada en el país, cuando INEGI nos puso encima del mantel que el 54.8% de la economía es informal. El ciudadano común no puede quedarse sin trabajar y prefiere la informalidad a quedarse corto, con todo y programas sociales.

Podría seguir, no quiero deprimirme más.

Y acá en Colima, la gobernadora presume 6 mil asistentes a la proyección del magno evento. Citando el mismo texto de Vallejo: “Teofrasto…describió: ‘Fíjate como todos te miran: eso no le sucede a nadie más, solo a ti’.”, la lisonja como estrategia política.

Y así, sin pizca de contrición, ella terminó su mensaje ORONDA.

MICROCUENTO

Cansado, muy cansado. Sucio, con mugre que se funde con mi profuso sudor. Resollante, pero altivo. Orgulloso de lo conseguido, consciente de lo que todavía falta. Algún día tengo que terminar de acomodar mis chácharas.