++“Celebramos también esa luz tranquila que encendía cada día en el laboratorio, la misma que compartía en el aula con pasión durante su labor docente o en esa sala de reuniones donde se discutía y colaboraba”: Xóchitl Trujillo.
Con la intención de reconocer la trayectoria, legado y aportaciones que realizó en vida, el área de las ciencias biomédicas, el investigador universitario Miguel Huerta Viera, el Seminario de Cultura Mexicana (SCM) Corresponsalía Colima llevó a cabo este martes 9 de junio, en el Archivo Histórico de la Universidad de Colima, un homenaje a este distinguido científico colimense, en el que participaron familiares, amigos, colegas, universitarios y estudiantes y músicos.
En su mensaje de bienvenida, el presidente de la Corresponsalía Colima del SCM, Abraham Elías López, dijo que el homenaje “representa un necesario ejercicio de memoria y gratitud”. Es, agregó, “el reconocimiento a quien dejó una huella profunda en la ciencia, en la educación y la cultura de nuestro país. Hay existencias que no pueden medirse en años vividos ni en cargos desempeñados, sino en la capacidad de transformar realidades, de abrir caminos y formar a otros”.

Dijo que el Dr. Miguel Huerta fue “un constructor permanente de instituciones, de saberes y generaciones”. Recordó también algunos datos biográficos del homenajeado: que fue médico cirujano y doctor en Ciencias, con especialidad en Fisiología y Biofísica y que publicó cerca de 140 artículos científicos en revistas internacionales y capítulos de libros. “Esto refleja una profunda disciplina intelectual y una entrega constante al estudio y a la investigación”, aseguró Abraham.
Miguel Huerta Viera, dijo, “entendía que las instituciones no sólo deben transmitir conocimiento, sino generarlo y proyectarlo hacia la sociedad. Su legado no pertenece sólo a la comunidad académica, sino a todos aquellos que creen en el valor de la educación, en la importancia de la investigación y en la necesidad de construir un país más consciente, más crítico y preparado”.
La coordinadora general de Investigación de la Universidad de Colima y compañera de vida del homenajeado, Xóchitl Trujillo-Trujillo, dijo: “Celebramos también esa luz tranquila que encendía cada día en el laboratorio, la misma que compartía en el aula con pasión durante su labor docente o en esa sala de reuniones donde se discutía y colaboraba. Quienes le conocimos sabemos que su quehacer en la ciencia era la prolongación natural de su forma de querer, tanto a sus estudiantes como a sus colegas”.

Agradeció al Seminario por este homenaje. “Miguel me dio el privilegio de aprender de él como su alumna, me dio la oportunidad de contradecirlo y debatir como colega, además de cuidarlo como esposa cuando el cansancio y la pérdida de la salud pesan más que los años, porque soy gracias a él y a su legado académico”.
Aseguró que Huerta Viera amó a Colima y a México más allá de los discursos, pues todo su trabajo y obra científica la realizó en nuestro país, “formando comunidad para la ciencia, sembrando laboratorios donde otros veían ausencias de potencial científico y carencias, tendiendo puentes entre el conocimiento y la comunidad para capacitar al personal de salud y al profesorado, y alcanzando las más altas distinciones en su trayectoria”.
Finalmente, compartió que el legado de Huerta Viera quedará en cada uno y una de sus estudiantes, de los investigadores e investigadoras que orientó y “en el eco de sus preguntas científicas, que seguirán germinando en futuras generaciones”. En lo personal, dijo para terminar, “me enseñó a servir a la ciencia como un acto profundo de humanidad, por eso, aunque hoy la ausencia duela, elijo agradecer por este homenajea a todos los aquí presentes y especialmente a la Corresponsalía Colima del Seminario de Cultura Mexicana”.

La investigadora y colega científica en el Centro Universitario de Investigaciones Biomédicas, Mónica Ríos Silva, dijo que es fácil enumerar, en la trayectoria de Miguel Huerta, sus diferentes reconocimientos, cargos, publicaciones y distinciones, “pero su mayor legado en la Universidad de Colima es que no solo fue un universitario dedicado a la ciencia, sino que fue un pilar en la construcción de la ciencia en nuestro estado”.
Huerta Viera fue, comentó, “un hombre que entendió que la investigación no es una actividad individual, sino una tarea colectiva que requiere de instituciones sólidas, formación de recursos humanos y siempre estuvo convencido de que el conocimiento puede transformar a la sociedad. Era un maestro abierto a la discusión, con quien podíamos disentir con confianza y respeto. Su generosidad al transmitir sus conocimientos y consejos es uno de los recuerdos más valiosos que conservo”.
Por último, resaltó que la influencia de Miguel Huerta es visible en las múltiples generaciones de académicos y académicas que continúan desarrollando investigación científica dentro y fuera de la UdeC. “Este homenaje reconoce a un científico destacado, pero también a un maestro, un mentor y un universitario que ha contribuido de manera decisiva al desarrollo de la investigación biomédica en el país”.

En su intervención, el especialista en genética humana, Horacio Rivera Ramírez, señaló que su contacto con el homenajeado se dio cuando un grupo de destacados colimenses regresó a Colima después de su formación académica en diferentes instituciones del país, para iniciar el desarrollo de la investigación científica en la Universidad de Colima. “Desde mediados de los 80 tuve contacto con este grupo de pioneros, bajo el interés común de promover la integridad en la investigación y combatir las malas prácticas”.
Añadió que, desde aquellos años, le sorprendió de Huerta Viera la sólida formación en metodología científica, su pasión por la filosofía de la ciencia y la epistemología, así como su conocimiento de las políticas científicas. “Miguel representa al científico por vocación, esa especie casi extinta en esta época, en la cual abundan los científicos por profesión y, peor aún, los pseudocientíficos exprés e incluso de ocasión”.
Para concluir, aseguró que la mejor forma de honrar las aportaciones que Miguel Huerta hizo en biomedicina y sobre todo “la ejemplar trayectoria del homenajeado, es construir un entorno que favorezca a los pocos jóvenes con genuina vocación y pasión por la ciencia”.

El historiador colimense Ernesto Terríquez Sámano, dijo que su recuerdo personal del homenajeado es el de un hombre que sabía plantear siempre preguntas inteligentes. “Él tenía la característica de sentirse atraído, investigar y disertar sobre una gran cantidad de temas, lo cual muestra de manera clara que los conocimientos que tenía no eran solamente de su especialidad, sino también de muchos otros aspectos. El buscaba siempre enriquecer su pensamiento”.
Destacó la generosidad del homenajeado para compartir sus conocimientos, así como su interés por promover la cultura. “No solo participaba en la Corresponsalía del Seminario, sino también en el Colegio de Colima, al cual dedicó una gran parte de sus fuerzas durante los últimos 20 años de su vida, independientemente de sus actividades académicas. En ese sentido, debemos aceptar el compromiso que nos legó para seguir adelante en la tarea de promover la cultura a pesar de los obstáculos que se puedan presentarse”.
Como parte del homenaje, los músicos e investigadores universitarios Abraham Elías López y Rogelio Álvarez Meneses interpretaron la pieza “Vestiva i colli” (Palestrina), del compositor italiano Francesco Rognoni. Además, en el marco de este evento, se entregó un reconocimiento a la familia del doctor Miguel Huerta Viera, el cual fue recibido por su esposa, la investigadora Xóchitl Trujillo.








