¿QUÉ VIENE?

POR SEAN OSMIN HAMUD RUIZ

El camino se perfiló, la dirección se señaló, la estrategia fue clara, las decisiones se están tomando. El pesimismo nos hace presa y el fatalismo define a muchos nuestras venideras tristes consecuencias.

Concluimos que el país se entregó a la dictadura perfecta 2.0.

Y no es que estemos jugando a fatalistas pitonisos de feria, como muestra va la cantada e instruida reforma al poder judicial.

Honestamente sigo sin poder dar alguna opinión con la que pueda sentirme cómodo respecto a cómo actuar, qué hacer. Pero estoy seguro, la forma de reaccionar hasta ahora es inútil.

Sesudos análisis técnicos basados en derecho internacional comparado o historia jurídica, reflexivas opiniones señalando lo erróneo de la medida y sus consecuencias en el precario estado de derecho actual, estridentes voces señalando lo equivocado de la medida, hasta cartones en los periódicos y memes en las redes, tenemos que asumirlo, de nada van a servir para evitar o por lo menos matizar esta acción ya echada a andar.

Todo lo anterior se empleó antes de la elección. Es más, durante todo el periodo transcurrido de este sexenio y aquí andamos. No sirvió.

La colectividad en su mayoría entregó el cheque en blanco sin importar las “red flags”.

Es tiempo de tener un momento de introspección y redefinirnos. La disrupción en el pensamiento y la resiliencia en el actuar hay que asumirlos con seriedad y determinación, profundamente.

Se podría decir simplemente que ante la avalancha no hay nada que hacer. Una voz interna me hace resistirme a esta situación.

Repito, todavía no sé qué hay que hacer, pero sin duda alguna, lo primero es salir de nuestro SOPOR.

MICROCUENTO

Nervios como nunca. Incertidumbre jamás experimentada. Miedo gástrico y en el alma.

La otra cara de la moneda me entrega amor puro e infinito.

Esta experiencia me golpea con el mayor contraste emocional jamás vivido.

Soy Papá.